Suleimán se retuerce de dolor y paga su furia con todos a su alrededor.

El sultán Suleimán se encuentra en sus aposentos sentado sobre su cama junto al doctor que trata de aplicarle un ungüento sobre los pies para disminuir el dolor que ha estado sintiendo durante días, más alejados de su majestad se encuentran Gülfen y Ferjat y quienes observan con pesar la situación del sultan y el dolor en su rostro.

El sultán Suleimán se retuerce de dolor en su cama mientras el doctor trata de aplicarle la medicina para aliviarlo. El sultán Suleimán muy desesperado a causa de que su dolor no cesa coge la medicina de las manos del doctor y la bota, le dice que esa medicina no lo ayuda con el dolor, el doctor trata de calmarlo y le dice que si lo permite puede beber un poco de jarabe de opio, el sultán Suleimán enfurece por esto y le pregunta si le dará el veneno que llevo al príncipe Cihangir a su muerte.

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El sultán Suleimán le grita al doctor que sala de su vista , este asiente y se retira rápidamente de los aprontes de su majestad, Ferjat y la señorita Gülfen tratan de ser fuertes y se quedan junto a la espera de una orden de su majestad quien parece agobiado por el dolor. De pronto la sultana Marian entra a los aposentos del sultán Suleimán sin previo aviso y lo ve tumbado en su cama socolando de dolor y se preocupa.

El sultán Suleimán que está desesperado y sacado de quicio por causa del dolor que siente, mira a la sultana Marian y le pregunta cómo se atreve a entrar sin su permiso, la sultana marina le dice que cuando oyó que el príncipe Bayaceto estaba en un calabozo quiso verlo, el sultán Suleimán le grita que mientras esta así le habla de ese modo y le ordena que se vaya, da la misma orden para Ferjat y Gülfen y les grita que lo dejen solo.

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