Marian ha llegado al palacio para quedarse y le da órdenes precisas a Gülfen.

La sultana Marian se encuentra en las afueras del harem del palacio del sultán Suleimán reunida con la señorita Gülfen mientras supervisan la remodelación del lugar. La sultana Marian le da órdenes precisas a la señorita Gülfen y le dice que si una criada desobedece las ordenes debe ser castiga y no quiere demuestre piedad y debe ser dura.

La señorita Gülfen guarda silencio ante las indicaciones de la sultana  Marian y está un poco sorprendida por como esta se comporta, Marian cambia de tema y le pregunta muy preocupada como está el sultán Suleimán, la señorita Gülfen muy triste le dice que desafortunadamente esta igual y un día et bien y al día siguiente muy mal.

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La señorita Gülfen muy triste le dice a la sultana Marian que el sultán Suleimán algunos días no puede pararse del dolor que siente por su enfermedad y eso no le permite estar en paz, la sultana Marian ausente y pensativa le dice que si su majestad no acaba con los dolores de su alma su cuerpo nunca sanara, es imposible y tan solo cuando el perdone al pincel Bayaceto podrá hallar la paz.

La señorita Gülfen muy pensativa por las palabras de la sultana Marian sabe que esta se siente un poco molesta con su majestad por su ira contra el príncipe y le dice que ala mediante así será y todo mejorara para su alteza y su majestad y ese es su único deseo. Las cosas en el palacio al parecer comenzaran a cambiar con la sultana Marian de regreso y esta vez piensa ocupar el puesto de la difunta sultana Hürrem al lado de su padre y ocupando los aposentos que le pertenecían. La sultana Marian ha dado órdenes precisas y piensa no tener compasión con ningún desacato en el palacio.

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